¿Qué es un empleado feliz?

¿Qué es una empresa feliz?

¿Qué es un mundo feliz?

Mucha gente no es feliz en su trabajo. Y esto es un problema muy grave desde muchos puntos de vista.

En primer lugar, es grave para el trabajador que no es feliz en su empresa, pues esa insatisfacción laboral le hace sufrir, no sólo desde el punto de vista profesional, sino también desde el punto de vista personal.

¿Cuántos divorcios hay cada año a causa de trabajar en empresas tóxicas? Muchísimos.

Algunos dirán, con parte de razón, que la responsabilidad última es del trabajador, que ha de tener la suficiente inteligencia emocional como para aguantar todas las tormentas del mundo.

Ya, pero… ¿quién está preparado para aguantar no todas las tormentas, sino los peores huracanes, terremotos, inundaciones y demás cataclismos naturales, sin pestañear, día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año?

¿SOMOS HUMANOS O SUPERHÉROES?

En segundo lugar, si en una empresa coinciden varios empleados infelices, es evidente que esa organización va a respirar de todo, menos felicidad. ¿O no?

¿Y qué resultados se van a conseguir?

La respuesta es evidente.

Al empleado hay que exigirle. Por supuesto. Pero, al mismo tiempo, hay que cuidarle y mimarle. Ambos aspectos son esenciales para el éxito del trabajador y de la empresa.

¿O no?

En último lugar, si el mundo está lleno de trabajadores y empresas infelices…

¿Cómo queremos que el mundo donde vivimos sea feliz?

Seamos honestos: es imposible.

¿O sí lo es?

CONVERSACIONES DE UN EMPLEADO FELIZ

Antonio y Manuel son amigos. Antonio es empleado de Finsolutia. Manuel ha visto una oferta de trabajo publicada por Finsolutia y ha entrado en el proceso de selección. Manuel pide consejo a su amigo Antonio.

“¿Así que te han llamado de Finsolutia para participar en un proceso de selección?”

“Sí, tío. Qué bien. Me han animado el día…”

“No lo sabes tú bien. Esta es una empresa muy buena. En el sector, la gente lo sabe. Recibimos cada día un montón de CV de personas que trabajan en empresas de la competencia. Con eso ya te lo digo todo…”

“Sí, eso me dices desde que trabajas allí, que os tratan muy bien, que se curra bastante, pero que se te pasan las horas volando…

“Pues sí. Yo disfruto un montón con lo que hago, la verdad. Tenemos muchos medios. Y el ambiente es increíble.”

“Uff. Ya me toca a mí trabajar en una empresa así. Mis últimas experiencias han sido bastante penosas. Ya lo sabes…”

“¿Que si lo sé? Cada semana lo he vivido como si hubiera estado allí. La de cañas que nos hemos tomado juntos para ahogar las penas de tus trabajos…”

“Lo sé, tío. Y lo siento. Eres mi mejor amigo y no tenía a nadie a quien llorar mis penas. Menos mal que tú has estado a mi lado en todo momento. No tengo palabras…”

“Tranquilo. Tú hubieras hecho lo mismo por mí. Lo importante es no mirar atrás, sino adelante. Ahora tienes una oportunidad muy buena con este proceso de selección, así que seguro que quieres preguntarme muchas cosas sobre Finsolutia. ¡Dispara!”

“Eres como mi hermano y me has contado tantas cosas buenas, que tienen que ser verdad. Mi mayor duda es saber si puedo encajar allí, si realmente el ambiente de trabajo es tan bueno… Por cierto, ¿cómo es un día normal allí?”

“Bueno, bueno, vamos por partes, que me has hecho muchas preguntas. Jejeje.”

“Soy todo oídos”.

“Sobre si puedes encajar allí, te cuento. La rotación que tenemos es menor que en empresas de la competencia. Eso es ya un buen punto de partida. ¿Y sabes por qué sucede esto? Porque Finsolutia no es una empresa. No.”

“¿Qué me dices?”

Finsolutia no es una empresa. Es una gran familia. Y como en toda familia, hay diversos roles, derechos, obligaciones y responsabilidades. Hay cosas que están escritas y otras que no lo están. ¿Pillas por dónde voy?”

“Creo que sí. Sigue…”

“Pues como te decía, aquí todos formamos parte de un todo. Somos como hormiguitas que trabajan por el bien común. Todos damos lo mejor de nosotros mismos y, como consecuencia, todos nos beneficiamos, de múltiples formas, de ello. Suena bien, ¿no?”

“Ya lo creo. Sigue…”

“Es difícil no encajar en la empresa. Hay tantas facilidades para ello que lo difícil es no encajar. Tú eres honesto, trabajador, asertivo, positivo, te llevas bien con la gente, te gusta ayudar a los demás… Esa es la filosofía de Finsolutia. ¿Lo vas pillando?”

“Mola. Al fin me encuentro con una empresa de seres humanos, no de robots. Por lo que dices, parece que puedo encajar sin problema.”

“Eso creo yo también. Con respecto al ambiente de trabajo, te puedo decir montones de cosas. Por ejemplo, yo me levanto cada día con ganas de ir a trabajar. Puede parecer una frase hecha, pero es verdad. Yo disfruto en mi trabajo. Me gusta lo que hago. Me siento valorado. Si tengo un problema, tengo a mi alrededor personas que me ayudan de mil amores.

“¿De verdad?”

“Ya te digo…En mi departamento somos como una “pequeña tribu” dentro de la gran familia Finsolutia. Nosotros tenemos que cumplir unos objetivos muy ajustados cada día, semana, mes y año. ¿Cómo lo afrontamos? ¿Con miedo y compitiendo entre nosotros? ¡Para nada! Le hacemos frente como una tribu, trabajando en equipo, de manera perfectamente sincronizada. De esta manera, superamos los obstáculos, que los hay, de una manera más llevadera. Y cuando conseguimos los objetivos lo celebramos a lo grande. Cada uno de nosotros tiene un mote, que es el que nos identifica como miembros de la tribu. Ese mote va asociado a un rol. Sí, cada uno tenemos un rol en el grupo.”

“En resumen, el secreto del éxito es que no nos sentimos como trabajadores de una empresa, sino como miembros valiosos de una tribu, donde cada uno tenemos un rol determinado. Esa tribu trabaja en equipo, sufre en equipo, celebra en equipo. Esa tribu es como un único ser, que pertenece a la gran familia Finsolutia. ¿A que mola?”

“Ya lo creo. Sigue…”

“Bueno, como puedes ver, está claro que tienes muchas papeletas para encajar en Finsolutia. Obviamente, tendrías un periodo de adaptación donde se te iría introduciendo poco a poco en tu tribu. Además, piensa que la empresa pone tanto empeño, y hace que todo sean tan fácil, que la mayoría de las personas que entran en nuestra gran familia se adaptan sin problema.”

“Pues sí que mola, sí. Pasando al tema del ambiente de trabajo, ya me has hablado de las tribus, de la gran familia… ¿Algo más que deba saber?”

“Te podría contar muchas cosas, pero te lo voy a resumir. Para empezar, el día de tu cumpleaños lo tienes libre, para que lo puedas celebrar con los tuyos. Es un buen punto de partida, ¿no crees? Cuando llegas al trabajo, tienes desayuno gratis. Y dos días a la semana, fruta por cortesía de la empresa. ¿Conoces alguna empresa que haga eso? Yo no.”

“Pues no, la verdad. Y conozco muuuuuchas empresas. Ya me están dando ganas de entrar… Sigue, por favor.”

“En los momentos que te notas un poco estresado o con algún problema muscular, ¿qué sueles hacer? Te apuntas a yoga o a pesas, vas al fisio… ¿No?”

“Sí, la gente cada vez se cuida más.”

“Pues si entras a trabajar con nosotros, tienes fisio y yoga en la oficina. Y cuando llegas a casa, estás relajado y con los músculos a punto. No está mal… Y hay mucho más. Hay premios por matrimonio, maternidad y paternidad. También, seguro médico y seguro de vida. Tienes formación continua, práctica y de calidad, incluidas clases de inglés, tan necesario hoy día… Y espera, que hay más…”

“¿Hay más? ¿De verdad?”

“Pues sí. Apunta. Por si tienes dudas sobre el horario y cómo puedes conciliar el trabajo con tu vida personal, te doy una gran noticia. En Finsolutia todos los empleados lo tienen muy fácil, pues hay horario flexible, tanto en la hora de entrada como en la hora de salida. Y se cumple de verdad, te lo aseguro.”

“Otro punto más a favor…”

“Veo que no me preguntas por el tema económico. Ya te lo cuento yo. Todos los empleados tenemos la opción de adherirnos a un plan de compensación flexible. No te puedo dar más detalle, por temas de confidencialidad, pero cuando te lo expliquen vas a flipar, te lo aseguro…”

“Pues sí que está bien, sí. Ha superado ampliamente mis expectativas”

“Pues hay bastante más, pero por resumir, te cuento un par de cosillas más, para que se te pongan los dientes largos, jejeje. La primera, es que cada año se hace un Team Building, donde aprendemos un montón, nos lo pasamos genial y hacemos aún más piña. Vamos, que las tribus se refuerzan a base de bien. Es fantástico, te lo juro. Y, ya por último, que sepas que en verano tenemos lo que llamamos el Summer Drinks. Ya te puedes imaginar lo que es. En resumen, es una fiestecilla que hacemos entre todos los empleados. El ambiente es inmejorable. La verdad es que la empresa se lo curra mucho. ¡¡¡Cada año nos sorprende y es aún mejor!!!”

“Tío, me encanta todo lo que has dicho. Me parece increíble que en una empresa se trate tan bien a los empleados. El ambiente tiene que ser inmejorable. Por cierto, me tengo que ir dentro de 10 minutos, así que ya sólo me queda la duda de cómo es un día cualquiera en la empresa.”

“Tranquilo, que termino rápido. Voy al grano. Te cuento mi día a día. Como sabes, tengo que llevar a la peque a la guardería, así que llego más tarde de lo normal a la ofi, pero eso no es problema en la empresa, ya lo sabes. Nada más llegar, me tomo un desayuno rápido, cortesía de Finsolutia. Inmediatamente después, me reúno con el equipo. Hacemos un repaso rápido del día, qué objetivo tenemos que alcanzar, qué tareas son prioritarias, quién las va a realizar, chocamos las cinco, literalmente, y nos ponemos a currar como campeones.”

“A la hora de comer, yo prefiero hacerlo rápido, para no alargar mucho la salida, pues quiero disfrutar de mi hija todo lo que pueda. Otros prefieren hacerlo más tranquilamente. Tú eliges.”

“Que me encuentro un poco flojo o nervioso, porque el día ha sido durillo, no pasa nada, me quedo a la clase de yoga y salgo relajado como un bebé. Ya sabes que tengo la espalda mal. De vez en cuando me duele y me quedo clavado, como si tuviera chepa. Sin problema. Se lo digo al fisio y problema solucionado. ¿Qué te parece?”

“En resumen, para que lo termines de visualizar, quiero que entiendas que en el ADN de Finsolutia están perfectamente integradas estas máximas:

Todos somos una gran familia

Cuida de tu tribu y ella cuidará de ti

Hoy por ti, mañana por mí

No esperes a que te pidan ayuda. Ofrécela

Todo esfuerzo tiene su justa recompensa

Todos somos Finsolutia, todos crecemos en ella y la hacemos crecer

Cada día es una oportunidad maravillosa de aprender, crecer y mejorar el mundo

“Madre mía, tío. Estoy alucinando. Estoy contando las horas para la entrevista de mañana…”

“Espero que te salga genial. Serías un activo muy valioso para nosotros. Espero ser tu compañero muy pronto. Y venga, vámonos que vas a llegar tarde. Hoy invito yo, pero si te incorporas a la empresa, te toca invitar, ¿vale?”

“Por supuesto. Dalo por hecho.”

Para terminar, déjame que te haga una pregunta:

Después de todo lo que hemos hablado…

¿Crees que contratarán a Manuel?

¿No te gustaría trabajar en una empresa como Finsolutia?

José Marcelino

Embajador de la Felicidad

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