Vivir aquí y ahora…

Es posible que esta frase sea una de las más dichas y escuchadas en el ámbito del desarrollo personal en los últimos tiempos.

Gracias a los canales de comunicación, más desarrollados hoy que nunca, nos llegan nuevos enfoques, nuevas formas de vida e, incluso, nuevos paradigmas, que antes no calaban tan hondo ni tan rápido en la sociedad.

 

El Mindfulness ha llegado con mucha fuerza

Nos han seducido sus propuestas para tener una vida más plena y consciente. La frase más representativa del Minfulness podría ser:

“Vivir el momento presente”

O

“Vivir aquí y ahora”

Me pregunto si realmente somos conscientes de la gran profundidad e inmensas implicaciones que estas simples frases conllevan. Me interesa especialmente llevarla al ámbito de las emociones y los sentimientos.

¿Podemos entender vivir en el presente cuando la vida aprieta?

¿Y cuando toca dolor?

¿Y cuando toca pérdida, duelo, miedo, angustia,…?

Para mí este es el gran reto de vivir el mindfulness:

Vivir el presente, lo que sucede ahora….

aunque lo que toque no sea bonito, ni fácil….

 

El Mindfulness nos propone abrirnos a la emoción

Con las emociones agradables y expansivas, como la alegría o el amor, es fácil, pero cuando se trata de emociones desagradables o difíciles, como el miedo, la ira o el dolor, la cosa cambia.

Hay una serie de pautas que, con un entrenamiento continuo, podemos seguir a fin de conseguir eso de “Vivir el momento presente”. De paso, mantenemos nuestro equilibrio emocional y desarrollamos una relación sana con estas emociones, a priori, más complicadas:

1.- PARA

Al notar que una emoción intensa y desagradable surge en nosotros hacemos una pausa y enfocamos nuestra atención en eso que está ocurriendo, en la emoción que emerge. Sólo de esta forma podremos romper con los automatismos o impulsos condicionados que, normalmente, ejecutamos de forma estereotipada con las emociones contractivas.

2.- RESPIRA HONDO, MANTÉN LA CALMA

A través de la respiración nos abrimos a la experiencia de las sensaciones que conlleva la emoción y, como consecuencia, disminuirá el nivel de activación corporal que acompaña a estas emociones, lo que nos permitirá mantener la calma fisiológica y mentalmente.

3.- TOMA CONCIENCIA

¿Qué es esto que siento?

¿Rabia, miedo, tristeza, vergüenza…?

¿Qué necesidad expresa, a qué me impulsaría…?

4.- ACEPTA Y PERMITE

Interiormente le concedemos a la emoción todo el espacio que necesite para expandirse tanto como quiera. En lugar de oponernos, la reconocemos y le damos su lugar.

5.- TRÁTATE BIEN

Nos reconocemos como dignos de ser amados, aún con esa emoción que nos perturba. Trátate bien.

6.- SUELTA, DEJA IR

Es el momento de desidentificarnos con la emoción, de darnos cuenta que no somos ella. Dejamos de alimentarla con nuestros pensamientos, que en realidad la nutren y sustentan. La soltamos y nos hacemos conscientes del vasto espacio interior en el que se halla, pero que, en modo alguno, ocupa totalmente. La dejamos ir poco a poco…

7.- ACTÚA O NO

Si la situación requiere una respuesta en forma de acción, ahora podremos llevarla a cabo con mucha mayor claridad y equilibrio. Probablemente estamos en mejores condiciones de responder de forma consciente y coherente, desde la presencia, evitando las reacciones automáticas y estereotipadas.

De cualquier forma, puede ser que el sentido común nos sugiera esperar un poco antes de emprender la acción que creamos conveniente.

Un antiquísimo texto, del poeta sufí Rumi, expresa esto mismo de una forma mucho más bella:

“Ser humano es como estar en una casa de huéspedes.

Cada mañana una nueva llegada. 

Una alegría, una depresión, una maldad,

Algunas percepciones momentáneas,

que aparecen como visitantes inesperados.

Dales la bienvenida y atiéndelos a todos ellos,

incluso si llega un grupo de lamentos

que barren violentamente tu casa y la vacían de muebles.

Aun así, haz los debidos honores a cada invitado.

Quizá te esté enseñando algo para tu regocijo.

El pensamiento oscuro, la vergüenza, la malicia,

sal a buscarlos a la puerta riendo, e invítalos a entrar.

Estate agradecido a quien quiera que venga,

porque cada uno ha sido enviado como un guía del más allá.”

Interesante reto este del Mindfulness….

¿Verdad?

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Mayte Helguera

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