“EL MEJOR PADRE”

Un hombre, todavía no muy mayor, relataba a un amigo:

—Quise darle a mis hijos lo que yo nunca tuve. Entonces comencé a trabajar catorce horas diarias. No había para mí sábados ni domingos. Consideraba que tomar vacaciones era una locura. Trabajaba día y noche. Mi único fin era el dinero y nada me paraba para conseguirlo, pues quería darles a mis hijos lo que yo nunca tuve.

—Y… ¿lo lograste? —dijo el amigo.

—Claro que sí —contestó el hombre. Yo nunca tuve un padre agobiado, hosco, siempre de mal humor, preocupado, lleno de angustias y ansiedades, sin tiempo para jugar conmigo y entenderme. Ese es el padre que yo les di a mis hijos. Ahora ellos tienen lo que yo nunca tuve.

¡Que tengas un fantástico día!

José Marcelino