A menudo las apariencias engañan.

Muchas veces nos dejamos llevar por la apariencia externa de las personas, de los acontecimientos y de las cosas. Esto contribuye a que se pueda generar en nuestro interior una opinión ajena a la realidad.

Aunque, ¿qué es la realidad?

¿Crees que se debe juzgar sólo por la apariencia externa?

Mientras tu subconsciente lo procesa tranquilamente, lee con detenimiento este breve relato y luego dime qué opinas…

El billete de 20 euros

Un famoso orador estaba a punto de dar una interesante charla ante un público muy numeroso. Miraba fijamente al fondo de la sala, sin mencionar una sola palabra…

De repente, metió su mano en el bolsillo y sacó de él un billete de 20 euros, el cual mostró a todo el mundo.

Dirigiéndose a los espectadores, dijo:

“¿Quién quiere este billete de 20 euros?”

Muchas personas levantaron la mano

Seguidamente dijo:

“Voy a dar este billete a alguno de vosotros, pero primero permitidme hacer esto…”

Entonces, cogió el billete de 20 euros con ambas manos y lo convirtió en una bola. Estaba totalmente arrugado. De hecho, ya parecía cualquier cosa menos un billete…

Volvió a preguntar al público:

“¿Quién quiere ahora el billete?”

Muchas personas volvieron a subir la mano…

Entonces cogió el billete, totalmente arrugado en forma de bola. Lo tiró al suelo y lo pisó con rabia varias veces…

Acto seguido, recogió lo que quedaba del billete de 20 euros y lo mostró al público

Y dijo:

“¿Quién quiere ahora este billete de 20 euros, totalmente arrugado y sucio?”

Las manos se mantuvieron arriba

Entonces, dijo:

“Amigos, habéis aprendido una lección muy valiosa:

No importa todo lo que le haya hecho al billete

Vosotros queréis el billete de 20 euros de cualquier manera

¿Por qué?

Porque el valor del billete no ha disminuido

Sigue valiendo los mismos 20 euros”

Si tú hubieras ido a esa conferencia… sinceramente, ¿qué hubieras hecho?

Moraleja:

Este caso es aplicable a cualquier cosa material, pero…

También es aplicable a mí mismo, como persona. Por mucho que me arruguen, ensucien o maltraten, sigo siendo un ser humano. Y mi valor intrínseco como tal no me lo puede arrebatar nada ni nadie.

Por eso:

No te infravalores

No permitas que los demás te infravaloren

Saca lo mejor de ti, de tu interior, y muéstralo

Y ahora, dime:

¿Tú qué opinas?

¡Que seas muy FELIZ!

José Marcelino Pérez

Coach Financiero